Resulta fácil comparar una partida de ajedrez con una batalla. Efectivamente, nos encontramos con dos ejércitos (las piezas blancas y las piezas negras), un campo de contienda (el tablero de ajedrez) y dos generales (los ajedrecistas que se enfrentan entre sí). Además, el ajedrez cuenta con su estrategia y su táctica, igual que en una batalla, los ejércitos (las piezas) deben colocarse de una manera adecuada tanto para atacar como para defenderse y todas las fuerzas deben coordinarse para conseguir un objetivo común, derrotar al oponente.La contienda ajedrecística se inicia con las primeras jugadas realizadas, denominadas apertura, al desarrollar las piezas. Así podemos decir que el desarrollo en ajedrez constituye la entrada en acción de las piezas, las cuales, en su posición inicial, no pueden realizar ningún movimiento con excepción del caballo que es el único que puede saltar sobre los peones.


