Del simple estudio del movimiento de las piezas, podemos deducir que el valor de las mismas sobre el tablero de ajedrez tiene que ser distinto. Resulta evidente decir que la dama, debido a su movilidad y al gran número de casillas que puede dominar, es la más valiosa. Por contra, en el lugar opuesto se encontraría el peón, debido a su lento avance y a su reducido campo de acción.Tomando al peón como unidad comparativa, es decir, asignando al peón el valor de uno, a las piezas de ajedrez les asignaremos la siguiente puntuación:










