El portorriqueño -así lo escribíamos en mi juventud- Carlos López Cepero fue un personaje que presumiblemente en el año 1897 se trasladaría a Barcelona, tal vez con su cuñado y su hermana (*), tal como indica Bernard Christenson en su libro -del cual hablaré más adelante- para conocer a la familia catalana de su esposa. Ignoro si este fue el único motivo de su estancia, aunque otro de ellos parece ser los estudios -después tendremos más noticias sobre esto-, puesto que en El Diluvio nº 176, de junio de 1896, se lee que se le había otorgado el título de Tenedor de Libros, por la entonces prestigiosa Academia Cots (Supongo que en aquella época se denominaba Tenedor de Libros al profesional capacitado que podía operar en los registros financieros de una empresa. Como sea que durante un año y cinco meses había trabajado con la Intendencia General de Hacienda Pública de la Isla de Puerto Rico para la Aduana de Naguabo, en 1878, podría ser que su ingreso en la Academia Cots estuviera relacionado para perfeccionar sus conocimientos sobre aquel trabajo).
La misma noticia, ampliada con este preámbulo: “En los exámenes públicos celebrados el martes último ante señores peritos y profesores mercantiles, otorgó la Academia Cots de Barcelona el título de Tenedor de libros…”, aparecía en La Lucha, de Gerona, nº 5904, del 26 de junio de 1896.
(*) Esta es una de las notas del Dr. Barnard en su libro:
“Para el año 1875, un joven catalán, de Ripoll (Girona), Manuel Fossas-Durán emigró a Puerto Rico. Él venía a la Isla para abrir una tienda de zapatos, pero desafortunadamente el barco con sus zapatos se hundió en el camino; no obstante, aquí en Puerto Rico hizo su fortuna como contador y codueño de una empresa mercantil. Conoció a la hermana de Carlos, la señorita Consuelo López Cepero y Hernández, y se casó con ella en 1878.”
Esta nota que sigue apareció en La Ilustración. Iba acompañada de unos dibujos de San Juan de Puerto Rico y está firmada por E. López Cepero. Es posible que el firmante tuviera relación con nuestro personaje aunque este apellido, que parece compuesto, resultaba frecuente en Puerto Rico.
Y estas son las ocho vistas de Puerto Rico en 1887 que cita el texto anterior…
Comprobaréis que en esta larga crónica existen puntos que ya fueron comentados en anteriores artículos. No obstante, al hablar sobre Carlos López Cepero no me impide, que por estar publicados algunos de ellos, que ahora deje de comentarlos aquí.
En una de las diferentes conversaciones virtuales con el amigo, el Dr. Bernard Christenson, me decía esto:
“Saludos Joaquim: Creo que tengo una pista de nuestro ajedrecista Carlos López Cepero: por familysearch.org y en el GENI, encontré el único Carlos López Cepero, quien falleció el 28 de marzo de 1930 en San Juan, Puerto Rico. Su nombre completo era Carlos María Valentín López Cepero y Hernández, nació en San Juan PR, (aunque el certificado de defunción dice España) circa 1854; ambos padres, Benigno López Cepero y Catalá y su madre Demetria Hernández eran naturales de la Isla (Guaynabo y Juncos) y tuvieron cinco hijos; Eduardo, Mariano, Consuelo, Carlota y Carlos. Estoy convencido de que puede ser él, porqué tuvo un hijo de nombre Ángel López Cepero y Damon, quien nació en 1882 en Barcelona, pero fallece en el 25 de noviembre 1885, a los 3 años de edad en San Juan, Puerto Rico e, interesantemente, su madre era catalana de Barcelona, de nombre Julia Damon Urgell, pero no hay mucha más información de ella. Don Carlos, ya viudo, fallece de una hemorragia cerebral, como Capablanca, a los 76 años. La conexión catalana es mucha causalidad, ¿no crees? Parece que regresa a España a finales de siglo XIX hasta retornar a Puerto Rico para el 1925, tal vez enfermo (soy médico, tiendo a diagnosticar), para luego fallecer unos años después en Puerto Rico. Umm? Tu amigo, Bernard”
Esto que indica Bernard puede ser el motivo principal de viajar a Barcelona. Aunque se había casado en la Parroquia de Santa Maria de los Remedios, en la Iglesia Catedral de San Juan, el 17 de agosto de 1885, con la catalana Júlia Damon Urgell, es posible que su esposa le convenciera de realizar el viaje y que una vez allí permaneciera en Barcelona algunos años.
Lo que sí es también seguro que en aquella época López Cepero tuvo una adaptación inmediata en el círculo catalán, a través del ajedrez y de las múltiples actividades que se iban desarrollando en La Sala Imperio y en el Sportsmen`s Club. Si como dice el Dr. Bernard, López Cepero estuvo en Barcelona desde 1897 hasta 1920 entonces, por los datos de que dispongo, podría ser que su primer envite delante del tablero fuera contra José María Baquero, el 20 de junio de 1897, en el célebre Café-Cervecería Múnich.
También hubo otros buenos jugadores foráneos que, bien por estudios, bien por negocios, se establecieron en la ciudad condal, algunos de forma definitiva, y frecuentaron los puntos donde se jugaba al ajedrez, interviniendo en campeonatos oficiales, como el puertorriqueño Fèlix Escuté, el inglés Eugene de Vaudrey, el filipino Fernando Canon, o bien el cubano Dr. Augusto del Valle Figueras, médico-cirujano, que se había integrado al Club d’Escacs Barcelona, desempeñando diversos cargos, llegando incluso a vicepresidente en 1930, y que se había adaptado perfectamente dentro del ajedrez catalán. Previamente, en 1913, había sido el presidente del Torneo de Ajedrez para el Campeonato de Barcelona de 1913. Más adelante, cuando hable de dicho torneo, le veremos en la fotografía, al lado de Carlos López Cepero.
En septiembre de 1927 tuvo lugar en el Ateneu Barcelonès, la primera Asamblea de la FEDA, y el Dr. Augusto del Valle fue nombrado Vocal. En 1928 fue miembro del Comité de Honor en la recepción del Dr. Alekhine y en 1929 fue miembro del Comité Organizador del Torneo Internacional de Barcelona 1929...
…Incluso participando en algunos torneos importantes (ver este artículo) con sonadas victorias sobre Àngel Ribera y Rafael Domènech.
Muchos fueron los desafíos que tenían lugar en la conocida Cervecería de Múnich, en la Plaza de Catalunya, nº 6, algunos de ellos celebrándose hasta altas horas de la noche. Había sido fundada en 1890. Inicialmente estaba ubicada en la calle de Fontanella, nº 6, y así figuraba en los primeros años, pero por razones urbanísticas uno de los tramos de dicha calle fue absorbido por la emergente Plaza de Catalunya. O sea, que sin moverse de su emplazamiento había cambiado el nombre de la calle. Parece ser que estuvo activa hasta principios del año 1916 y su acreditada cerveza Zacherlbräu, de Munich, era un reclamo importante. Obsérvese el detalle del tranvía tirado por caballos, repleto hasta en su terraza, pasando por delante del local. Un establecimiento que con anterioridad había sido una representación de la Cervecería Gambrinus. Ignoro si tenía alguna relación con la del mismo nombre de la ubicada en Marsella aunque, si nos basamos en la fotografía que sigue, no veo que también existiera en ésta una predilección por jugar al ajedrez.
Tal es el caso del notable jugador filipino Fernando Canon Faustino, a quién en 1905 se le consideró como el primer Campeón de Catalunya, aunque debo matizar que también influyó el inesperado fallecimiento del gran José Maria Baquero Vidal; iban empatados con 10½ puntos cada uno de once partidas, cuando en aquellos primeros años las competiciones se celebraban en el Sportsmen’s Club (*). En aquel momento Carlos López-Cepero, que iba tercero, contaba con 9 puntos en el momento que se paralizó la competición. Un torneo en el que debían competir 26 jugadores pero a las primeras de cambio se retiraron 7 ajedrecistas. Esto, más el fallecimiento de Baquero y el abandono por el delicado estado de salud de Bartomeu Estades Sintes, hizo demorar excesivamente la finalización. Una vez terminado he anotado la clasificación final de los primeros ocho jugadores. Quedó pendiente la partida entre Joaquim Montaner y Carlos López-Cepero. Al ganar este último pudo ocupar el cuarto lugar.
El número de la izquierda es el del sorteo inicial y los siete jugadores marcados con el color azul claro, los retirados. Detalle que puede comprobarse en la revista Los Deportes, nº 332, de 31 de diciembre de 1904.
El jueves, 26 de septiembre de 2013 salió publicado en este blog un extenso artículo en el que hablaba sobre El Café de la Sala Imperio y del gran jugador catalán José María Baquero Vidal. La consecuencia de dichas sesiones fue la creación de una sección de ajedrez en el Sportsmen’s Club, que dirigió José de Togores y Muntadas. Y es aquí donde se proyectó y tomó cuerpo el primer torneo para el Campeonato de Cataluña, que empezó a primeros de enero de 1905 y terminó a principios de febrero. José María Baquero Vidal, juntamente con Valentín Marín i Llovet, fueron los directores de la sección de ajedrez del Sportsmen’s Club, cuya sede podemos ver en la siguiente fotografía, al lado del edificio del Palacio de Justicia de Barcelona.
(*) “El edificio del Sportsmen's Park de Barcelona -es donde se jugaron todas las partidas de este torneo- estuvo situado en el Paseo de San Juan, entre el Parque de la Ciudadela y el edificio del actual Palacio de Justicia. Fue inaugurado en 1906 y venía a sustituir al primitivo Sportsmen's Club, inaugurado en 1903 en un solar vacío, para que la clase burguesa barcelonesa tuviera un sitio dentro de la ciudad donde pudiera realizar deporte. Su presidente y propulsor Joaquim Salgot i Gros (podemos ver su firma en el diploma a José María Baquero) escuchaba en las reuniones con los socios de este club, que faltaba en Barcelona un lugar donde poder practicar deporte para mantenerse en forma. Para que se vea su importancia, a finales de 1904 tenía 1.367 socios, en un momento en que todo un Futbol Club Barcelona tenía oficialmente tan solo 234.”
De todas formas los organizadores del torneo decidieron nombrar a Baquero como Campeón de Honor. Existe un diploma, firmado por todos los jugadores y organizadores del torneo de 1905. Aquí lo podemos ver. Han pasado 120 años y el paso del tiempo, que ha dejado su huella, se ve reflejado en la imagen. También figura la firma de Carlos L. Cepero, en el margen derecho.

Aquí tenemos el diploma póstumo
otorgado a José María Baquero
(Gentileza de Mercè Palau i Baquero, epd)
El título de Campeón de Honor de Cataluña fue entregado a los familiares de Baquero como recuerdo de la estima que todos le tenían y se conservaba en la casa de su nieta, Mercè Palau i Baquero, en Miramar, un núcleo de población perteneciente al municipio de Figuerola del Camp, en la comarca del Alt Camp, en Tarragona, no lejos de Valls, donde José María Baquero había ejercido su docencia. Pero al fallecer aquélla el 12 de enero de 2023, ignoro dónde puede estar actualmente el citado diploma.
En la siguiente imagen vemos a Mercè, la nieta de Baquero, jugando una partida de ajedrez en la torre de Miramar contra Víctor Ventura, un vecino de la villa. Está claro que sin su valiosísima información nada se conocería de todo lo que he ido escribiendo sobre su abuelo José María Baquero Vidal. Pero es que además Mercè Palau también tuvo muy presente a su otro abuelo Antoni Palau i Dulcet cuando, en noviembre del año 2020, decidió realizar una reimpresión del excelente libro Memòries d’un Llibreter Català, de 584 páginas. Un libro del cual comenté en su día que en la página 180 existen unas notas sobre el desaparecido libro de Francesch Vicent (ver el enlace anterior). Una forma de rememorar las virtudes de sus ancestros.
En este enlace podéis ver información, tanto de este torneo como el de 1905.
Después de unos cuantos párrafos hablando del Campeonato de Catalunnya de 1905, en el que participó Carlos Lopez Cepero, como ya hemos visto con una buena actuación, paso a comentar algunas cosas que me llegan precisamente de su natal Puerto Rico.
Su compatriota, el amigo Dr. Bernard Christenson Bravo, que no llegó a conocerlo, siempre ha mantenido un vivo interés en resucitar la historia del ajedrez puertorriqueño y, en uno de los apartados de su libro, ha incluido todo lo que ha podido reunir sobre este notable jugador ajedrecista que, según me indica, se llamaba realmente, así fue bautizado, Carlos María Valentín López-Cepero y Hernández.
Un poco sobre el Ajedrez Puertorriqueño
Hace un cierto tiempo -tal vez unos cuatro años- recibí unas notas del Dr. Bernard Christenson (*), a quién no conocía, sobre su interés en este personaje al objeto de poder avanzar en su tarea de añadir alguna cosa de este ajedrecista en el libro en que estaba trabajando. Y, la verdad, después de tanto tiempo tenía ya olvidada esta circunstancia hasta hace bien poco, que recibí un correo electrónico, en el que me decía haber terminado su libro sobre La Historia del Ajedrez Puertorriqueño y que había decidido enviarme un ejemplar.
(*) “Bernard Christenson, (Arecibo,1953), distinguido médico especialista en Enfermedades Infecciosas es conocido por sus múltiples publicaciones médicas e históricas. Apasionado ajedrecista desde joven continuó ese amor por el juego ciencia ofreciendo amenas charlas educativas sobre la historia del ajedrez puertorriqueño a jóvenes y veteranos ajedrecistas. Ha participado activamente durante años como miembro de varias organizaciones ajedrecísticas, nacionales e internacionales, con sus aportaciones como historiador, coleccionista y filatelista: Chess, History and Literature Society, Chess on Stamps Study Unit and Chess Collectors International. Como escritor ha publicado varias novelas en las que no faltan algunas pinceladas de ajedrez: El niño azul (Terranova, 2010), El amuleto de Baztán (Terranova, 2015) y El oculista de Tombuctú (Atelier, 2019), este último, finalista del Latino Book Award. En La Historia del Ajedrez Puertorriqueño, Trebejos en movimiento, V.1, recopila nuestra historia del ajedrez desde sus humildes comienzos y se proyecta como Referencia valiosa para las nuevas generaciones de ajedrecistas, amantes de nuestra historia del juego ciencia.”
“En dicho libro se contemplan sus iniciales tempranas etapas, incluyendo su desarrollo, con altas y bajas, hasta principios de la década del cincuenta del siglo XX. Está organizado, en su mayoría cronológicamente, en varios capítulos que abarcan partidas, jugadores sobresalientes, la participación de féminas, la formación y composición de distintos clubs, la celebración de torneos locales, las visitas de afamados ajedrecistas a nivel mundial y las reglamentaciones prevalecientes en las competencias. Todo esto se complementa con curiosas anécdotas; estrategias y tácticas empleadas en las partidas; y memorables fotografías de jugadores y sus encuentros en los desafíos. No faltan poemas dedicados al ajedrez, juego ciencia que en el mundo entero y en Puerto Rico es mucho más que eso, es un arte, un instrumento de profunda belleza y desafío intelectual.”
Después de una serie de peripecias aduaneras, el libro llegó a mis manos. Debo decir que mi impresión es que se trata de un libro magnífico donde Bernard, a pesar de todas las dificultades que tuvo de sortear para conseguir su objetivo, culminó su trabajo de forma admirable. Aquí tenemos la portada.
Esta es la fotografía que figura en la parte superior del libro. En ella podemos ver a los ajedrecistas del Club de Ajedrez de Puerto Rico, a bordo del vapor S.S. Borinquén, en la bahía de Puerto Rico, con José Raúl Capablanca sentado, que acababa de llegar de Nueva York.
Capablanca fue invitado por Antonio Coll-Vidal, presidente del Club de Ajedrez Puerto Rico, para disputar un match que había concertado contra Rafael Cintrón, además de dos sesiones de simultáneas. Más adelante veremos información sobre ambos eventos.

8 octubre 1934
José Raúl Capablanca en Puerto Rico
(Imagen tomada por el fotógrafo Flores)
De izquierda a derecha, sentados:
Rafael Cintrón, José Raúl Capablanca,
Francisco Benítez, Pedro Gotay
y Olga (Olguita) Páez González
De pie: Rafael Páez, Jesús Benítez Castaño,
Alfredo Vargas, Osvaldo Padilla,
Francisco Prieto Azúar, Francisco Soler Lacroix,
Rafael Roques, ¿Rafael Prieto Azúar?,
Miguel Cancio, Bernardo Capó,
Luis Atiles y Antonio Coll Vidal
(Original, de la colección de B. Christenson)
El Dr. Bernard Christenson empieza su libro exponiendo todo lo que fue reuniendo de tantos cientos de cabos sueltos de la memoria histórica, dispersos y ocultos por el paso del tiempo. Su ambición era, y es, la posible reconstrucción de la historia perdida del ajedrez de la isla.
Utilizaré sus propias palabras:
“… La presente recolección de la historia de ajedrez puertorriqueño se la debemos, en gran parte, a nuestro cronista ajedrecístico, Francisco Prieto Azúar, por sus detalladas y minuciosas observaciones de la historiografía puertorriqueña, publicadas mayormente en la prensa local del siglo XX. Sin estas valiosas aportaciones hubiera quedado un enorme hoyo negro o un vacío de nuestra memoria colectiva para toda la eternidad…”
“… Apenas hemos comenzado a escribir algunas líneas sobre nuestros ajedrecistas protagonistas del pasado; sobre sus victorias y derrotas, sobre los éxitos y vicisitudes de los campeonatos después de largas horas de faena sobre el tablero de 64 escaques, y sobre sus luchas para mantener una sola familia ajedrecística…”

Narciso Rabell
Una personalidad importante en la
Historia del Ajedrez Puertorriqueño
(Foto: Gentileza del Dr. Bernard Christenson)
No se olvida de recordar a sus mentores, como padres del ajedrez puertorriqueño, Antonio Coll-Vidal, Narciso Rabell Méndez (Ver este artículo), Manuel Moraza, Luis Suárez, Pedro Borrás, Yisi Torres, los hermanos Miquel y Arturo Colón, Raymond Falcón, Jaime Hamilton… ni de los enormes sacrificios personales y familiares por la pasión y tenacidad que sentían por el ajedrez, añadiendo que no sólo es importante aprender las mejores movidas en el tablero de la vida, sino que es más valioso ser un caballero andante, un maestro inolvidable y un campeón ante la adversidad.
Y sigue…
“…La historia olvidada del ajedrez puertorriqueño nos obliga a hacer más preguntas, parafraseando al Dr. Fernando Picó, ajedrecista de jovencito, para así seguir conociendo la verdadera historia, buscando y haciendo otras “buenas preguntas”. Tampoco tengo todas las contestaciones a esas preguntas de nuestra historia imprecisa del ajedrez puertorriqueño, sin embargo, con esta humilde aportación reconozco que apenas estamos comenzando a encontrar los miles de pedazos sueltos de la misma, después de los últimos quinientos años de historia.”
Explica que el 25 de octubre de 1513, cuando el Navío Santa María de Antigua arribó al puerto de San Guzmán, entre los diversos artículos llegó un juego de ajedrez, traído por don Rodrigo de Soria, natural de Alcázar de Consuegra, hoy Alcázar de San Juan. En 1516 llegó a la bahía de San Juan en el Navío San Andrés, con dos juegos de ajedrez y sus trebejos, portados por el mercader Luis García. Todo fue asignado a Caparra -entonces aún no se había fundado la ciudad de San Juan, que lo fue en 1522, dándole el nombre oficial de San Juan Bautista de Puerto Rico- que también era conocida por sus pobladores como Ciudad de Puerto Rico, fundada al sur de la Bahía de San Juan.
A otras islas del Caribe el ajedrez llegó poco después, pero casi al mismo tiempo a la villa de San Salvador de Bayamo de Cuba y que el primer juego lo trajeron en 1518 unos oficiales españoles: Manuel de Rojas, Juan de Escrivano y Francisco Parada. Tomando en cuenta, dice Bernard, que los juegos de ajedrez con sus trebejos fueron traídos directamente de la península ibérica, hemos de asumir que sus dueños tenían algún conocimiento del juego, adquirido por tradición oral, aunque las reglas que se usaban en aquel momento eran del ajedrez viejo, de los tiempos medievales. Más adelante, Bernard, cita el libro de Lucena de aquella época, para continuar con el desaparecido de Francesch Vicent, del cual hablaré más adelante.
Durante el siglo XIX, la Gaceta de Puerto Rico -3/3/1938-, publicó un Bando de la Policía, prohibiendo todos los juegos lícitos de todas clases, en las tabernas, confiterías, cafés… que solamente serían permitidos los relativos a Damas, Ajedrez, Tablas Reales y Chaquete, en los lugares que indicaban.
Así como en el ajedrez moderno, como se conoce hoy en día se originó en Valencia, para diseminarse por toda Europa, España nunca estuvo a la vanguardia en la regerminación creciente por el ajedrez que se observó en Francia e Inglaterra para el siglo XVIII. Mientras tanto, Inglaterra, Francia y Alemania se ocupaban para realizar en Londres un congreso universal de jugadores, mientras España permanecía inmóvil en medio de la general agitación, a pesar de que hemos de considerar que si alguna nación ha habido donde el ajedrez hubiese llegado a ser más genial y sus teorías más conocidas, fue España ciertamente…
¿Quién fue León de Paredes y Compré?
En 1894 el veterano profesor inglés Frances J. Lee jugó, en el Club de Ajedrez de La Habana, diversas partidas con jugadores de primera fila, como León Paredes, que se prestó a combatir, por súplica de sus amigos, sin recibir ninguna ventaja. Míster Lee dijo de él que tenía verdadero talento para la combinación y que podía asegurarse que León Paredes, hijo de Puerto Rico, era el mejor ajedrecista de la isla hermana y que, como él, pertenecía a la brillante “Escuela Antigua” y que, como la partida finalizó en tablas, después de tres horas, León Paredes, novel espada de primera fuerza, debía estar satisfecho. Las cuatro partidas que he localizado figuran en el pgn, con resultado 1½ a 2½ , a favor del inglés. Así que, Paredes, venció en la última partida. Los comentarios de Andrés Clemente Vázquez decían que Paredes le dio al final un moribundo golpe de fiera herida en medio del corazón.

Francis Joseph Lee
(Londres, 6/1858 – 12/9/1909) y
León de Paredes y Compré
(P.Rico, 1958 - La Habana, 19/11/1916)
(Fotos: Wikipedia y gentileza de B. Christenson)
He incluido en el pgn un par de partidas. En una de ellas venció a Emmanuel Lasker.
En 1889, León Paredes fue testigo del match para el título mundial entre Chigorin y Steinitz (20/1/1889 a 24/2/1889); la fotografía tiene valor histórico. El resultado final fue de 10½ a 6½ favorable a Steinitz. El match era, inicialmente, a 20 partidas, pero al finalizar la 17ª, Chigorin ya lo había perdido. Pero aquí ocurrió un incidente, impuso una multa de $50 a Steinitz por una infracción en las reglas, hecho que jamás olvidaría Steinitz, pero siempre celebrando la imparcialidad de León Paredes.
Desde el 1 de enero al 28 de febrero de 1892, volvió a repetirse el match para el título mundial y nuevamente Steinitz se impuso por 12½ a 10½.

1889 - La Habana: Chigorin contra Steinitz
De izquierda a derecha, sentados:
Vicente Martínez de Carvajal, Celso Golmayo
Zúpide -juez del match- y Adolfo Moliner
De pie: Alberto Ponce, León Paredes y J. Machado
(Foto: Gentileza del Dr. Bernard Christenson)
Con la prolongación de la Guerra de la Independencia se provocó la decadencia de aquel Círculo que los extranjeros llamaban El Dorado por su esplendidez, sufriendo una parálisis institucional durante la cual sus miembros no fueron capaces de encontrar los recursos económicos. La agonía duró hasta 1904. Los aficionados tardarían seis años en reorganizar el Club de Ajedrez de La Habana. León Paredes hacía tiempo que venía luchando para poner a flote no sólo el club sino en constituir una Asociación Nacional de Ajedrez. Pero todos sus esfuerzos se esfumaron al fallecer su esposa. Fue, a resultas del match entre Marshall y Capablanca, en el Manhattan Chess Club de Nueva York, que Paredes organizaría un homenaje al campeón cubano, con unas simultáneas para reconstituir el Club. Para ello contó con el concurso de Juan Corzo y, entre ambos, pudieron reorganizar el Club de Ajedrez de La Habana, en el elegante Hotel Plaza.
Ya con León Paredes de presidente, este organizó el I Torneo Internacional de La Habana-1913, con claras intenciones de resaltar la grandeza de José Raúl Capablanca, su amigo, que hacía dos años había ganado el Torneo Internacional de San Sebastián-1911. Pero no fue como se presumía. El torneo de 8 jugadores, entre ellos Frank J. Marshall y David Janowski, jugado a dos vueltas no pudo ganarlo, al haber cometido un error grave contra Marshall al principio de la segunda vuelta.

Torneo Internacional de La Habana 1913
Ajedrecistas participantes
-El puertorriqueño León Pérez aparece
en la esquina superior derecha-
(Foto: Gentileza del Dr. Bernard Christenson)
El propio Juan Corzo comentaría que León Paredes, aunque nacido en Puerto Rico estaba plenamente identificado con Cuba, que lo calificaron sin vacilaciones de amateur cubano.
En esta imagen que sigue parece que se puede leer: Sr. León Paredes - La Habana, Cuba - Mi querido amigo: Ud. sabe, lo quiere su amigo. Firma de J.R. Capablanca.

1912
Fotografía dedicada a León Paredes,
sentado a la derecha de Capablanca
(Foto: Gentileza de Bernard Christenson)
Sobre León Paredes, Bernard escribe en su historia un buen reportaje desde la página 14 a la 32, antes de enlazar con la de Carlos López Cepero. Si bien dice que se desconoce cómo aprendió el juego-ciencia, cuando se destacó ya hacía tiempo -1893- que se había trasladado de Puerto Rico a Cuba, finalizando su vida profesional en Puerto Rico, como secretario del gremio Círculo Mercantil de Puerto Rico. Con sus conocimientos sobre el comercio se dio cuenta del ambiente desfavorable para los comercios, a causa de los aranceles tan altos. Así que vislumbró un nuevo horizonte como comerciante en La Habana, sin olvidar a su familia en Isabela, Puerto Rico. Su negocio fue prosperando, llegando a altas cimas en la Asociación de Comercio de La Habana para, posteriormente en 1906, ser nombrado Secretario de la Cámara de Comercio y Navegación de La Habana.
Como aficionado al ajedrez hizo su ingreso en el nuevo Club de Ajedrez de La Habana (1894), que estaba bajo la dirección de su primer presidente, Celso Golmayo Zúpide.
Y fue ahí, en este club que Steinitz denominó El Dorado de Ajedrez de Mundo, cuando León Paredes compartió vida ajedrecística con los notables de aquella época, como el cónsul mejicano Andrés Clemente Vázquez y Manuel Márquez Sterling.
Conoció y jugó con algunos de los maestros más eminentes invitados al Club: Alfred K. Ettlinger, Tassilo Baron von Heydebrand und der Lasa, el campeón mundial Wilhelm Steinitz, Mijaíl I. Tchigorin, el húngaro Isidor A. Gunsberg, el campeón inglés Joseph Henry Blackburne, el capitán George Henry Mackenzie, el campeón mundial Emmanuel Lasker, Carl August Walbrodt, el polaco Jan Taubenhaus, Frances J. Lee, Harry Nelson Pillsbury, Frank Marshall…

Junio de 1905
Sección de Ajedrez del Ateneo
y Círculo de La Habana
Sentados: León Paredes, presidente
de la Sección y el español
Vicente Martínez de Carvajal
(Reunión para tratar sobre
la llegada de Emmanuel Lasker)
De pie: Federico Baró, Miguel Carreras,
Manuel Márquez Sterling, Pantaleón
Venero y Enrique Corzo
(Foto: Gentileza del Dr. Bernard Christenson)
Pero lo que son las cosas, León Paredes, enfermizo, pobre y olvidado, fallecería el 16 de diciembre de 1916, en la Sala de Pensionistas del Hospital Número Uno, víctima de una nefropatía, que venía minando su desgastada naturaleza, tal vez también por hondas decepciones y desengaños recibidos, a pesar de ser un hombre afable, sencillo y bondadoso. Pero su victoria magistral sobre Emmanuel Lasker quedó sellada para la inmortalidad, como el primer triunfo de la historia de un puertorriqueño sobre un gran maestro y campeón mundial. Nunca será olvidado. Al recordar el 55º aniversario de la fundación del Club de Ajedrez de La Habana, su nombre fue mencionado, entre las más notables figuras del ajedrez cubano.
Su amigo Capablanca llegó a La Habana, procedente de Nueva York, el mismo día de su entierro.
No, no he olvidado a dos que aparecen en la lista anterior. El primero de ellos es Tassilo, Baron von Heydebrand und der Lasa, un fuera de serie. Nació el 17 de octubre de 1818 en Berlin, cursó estudios de Derecho en Berlín y Bonn. En 1845 estuvo al servicio de Prusia como diplomático. Su carrera lo llevó a diversos países y cuando se retiró de su carrera diplomática en 1864, fue cuando se dedicaría al mundo del ajedrez. La historia lo califica como uno de los ajedrecistas más fuertes de aquella época, sino el mejor, al haber obtenido importantes victorias contra los mejores del momento: Anderssen, Löwenthal, Schulten, Staunton, Buckle…
Por otro lado, siempre estuvo muy interesado en el libro perdido de Francesch Vicent, investigando por doquier en aras de encontrar noticias o alguna pista sobre el paradero de algún ejemplar.
Bernard Christenson, en la introducción de La Historia sobre el Ajedrez Puertorriqueño, página 3, hace una referencia a dicho libro de Vicent El llibre dels Jochs Partits dels Scachs en nombre de 100, dando esta serie de datos: “…impreso en Valencia por Lope de la Roca y Pedro Trincher. Es improbable que ninguno de estos primeros libros llegara al Caribe, debido a que se publicaron muy pocas copias en la península ibérica. Nunca apareció un ejemplar en los tiempos modernos según el historiador español Francisco Vindel (1894-1960) (Puerto Rico Ilustrado, XXVII Núm.1396, 12 diciembre 1936, p24-25, 64-65). En el siglo XXI, según el investigador José Antonio Garzón Roger, el último ejemplar del incunable se encontraba en la Abadía de Montserrat y se cree que desapareció para siempre durante la invasión napoleónica.”
Christenson añade algunas cosas más:
“Según Garzón, Francesch Vicent, un judío converso de Valencia, con la expulsión de los judíos, abandonó la península ibérica. Bajo el seudónimo Damiano publicó varias ediciones de libros con las nuevas reglas del ajedrez para su asombrosa expansión por Italia y Francia. Gracias a este evento histórico, estos propicios intercambios entre los valencianos con los italianos y franceses fueron esenciales para la expansión de las nuevas reglas del ajedrez, que ya eran de conocimiento universal cuando se publicó la obra de Ruy López en el 1561.” (Garzón, J. Chess Connections between Spain and France in Early Modern Chess Documents en La France et son apport dans le jeu d’echecs en Europe, Eds., Exzelsior Verlag, Berlin 2021, p215-229).

Tassilo, Baron von Heydebrand und der Lasa
(Berlín (entonces Prusia), 17/10/1918
- Lissa (imperio germánico), 27/7/1899)
(Foto: Archivo)
En este artículo escribía, hace cerca de cuatro años, sobre el desaparecido libro de Francesch Vicent. Este era uno de los párrafos en que me refería a Tassilo von Heydebrand…
“…Además de las diligencias y encuestas de los bibliófilos de casa, un autor meritísimo en la materia y ardiente aficionado a las curiosidades bibliográficas, referentes al ajedrez, el señor barón Tassilo von Heydebrand und der Lasa, ha buscado el libro por todos los rincones donde se podía sospechar que hubiese probabilidades de encontrarlo. Ha escudriñado sin resultados la Colombiana, de Sevilla, el archivo, depósito, almacén o lo que sea, de Simancas, Biblioteca Nacional de Madrid, bibliotecas de particulares y de conventos, ha solicitado noticias a librerías públicas y privadas de Europa, del mundo, ha interrogado por carta o verbalmente a todos los que participaban de sus aficiones, y sus esfuerzos, reunidos a los de muchos otros, han conseguido solamente la casi evidencia de que hoy no debe existir ningún libro de Francesch Vicent…”
En definitiva, a pesar de sus buenos deseos, falleció sin encontrar respuesta al consabido libro.
Entretanto, en Valencia (14/1/2026), están prestos a celebrar el 550 aniversario de dicho enigmático libro y la Fundación Valencia Cuna del Ajedrez de la C.V. obsequiará a todos los asistentes con un ejemplar de la edición inglesa del cómic sobre la vida y obra de Francesch Vicent, autor del primer tratado de ajedrez moderno (ver este enlace).
El segundo de los “olvidados” era, ni más ni menos que Alfred Kaula Ettlinger. Había nacido el 18 de mayo de 1852, en Karlsruhe, Baden-Württemberg (Alemania); más adelante tomó la nacionalidad estadounidense. Falleció con toda seguridad en San Juan de Puerto Rico, el 28 de diciembre de 1919, Tenía 67 años. En Internet no he localizado ninguna imagen de este notable jugador. Existen fotografías de las partidas jugadas contra Lasker y Capablanca, pero en el sitio donde debía figurar su imagen está en blanco, mejor dicho en negro, como podemos ver más abajo. Sí que he localizado una fotografía a nombre de Alfred K. Ettlinger, que anoto al lado de su sombra, pero que dudo que sea de él. Posiblemente debe tratarse de Alfred, el tercero de sus cuatro hijos.
Además, algunos datos sobre su fecha de nacimiento, edad y defunción que figuran en Internet parece que no son fiables. Los que he anotado más arriba son los correctos. También adjunto una imagen de la tumba donde fue enterrado que, por cierto, en los datos del cementerio se confirman dichas fechas, como hemos visto en la imagen anterior. Podemos ver, en la parte inferior de la placa donde figura una inscripción en memoria de su estimado padre, la indicación del nombre de sus cuatro hijos: Víctor, Walter, Albert y Arthur.
Y aquí, supongo, que no existe error alguno.
Carlos López-Cepero Hernández
Desde la página 33 hasta la 53, ambas inclusive, Bernard analiza todo lo que le es conocido de Carlos López Cepero, y también vierte algunos comentarios sobre Félix Escuté, otro de los puertorriqueños de Barcelona. Empieza de esta forma:
“Uno de los placeres de esta investigación, al seguir los pasos de nuestro ajedrez puertorriqueño, es descubrir las preciosas joyas de los ajedrecistas totalmente desconocidos para nosotros. Primeramente, se ha encontrado a ajedrecistas puertorriqueños, que ya estaban jugando en España, antes o durante los tiempos cuando León Paredes y Mauro P. Marceau, previamente mencionados fueron reconocidos. En la Madre Patria se destacó el ajedrecista puertorriqueño Félix Escuté (1852–1902), quien siendo clasificado como un problemista español, jugó en la Cervecería Münich de Barcelona unas seis partidas simultáneas sin ver el tablero, ganando cuatro y perdiendo dos, en septiembre de 1897; pero se desconocen los nombres de sus oponentes (1). El enorme esfuerzo de rescatar este fragmento de nuestra historia ajedrecística comenzó con el periodista ajedrecístico Francisco Prieto Azúar, quien empezó desde el año 1924 a escribir, para el periódico El Mundo, una columna titulada Sección de Ajedrez y, probablemente, otras reseñas anónimas en El Imparcial… En 1925 quedó impresionado cuando comenta que "resultan muy interesantes las noches ajedrecísticas del Casino Español, adonde acuden diariamente varios de los mejores ajedrecistas de San Juan a jugar sus acostumbradas partidas. Entre estos vemos a menudo al venerable señor don Carlos López Cepero, quien en su juventud libró reñidos encuentros con los jugadores de Madrid, Barcelona y La Habana, y le cabe la gloria de haber asistido y haber tomado parte en simultáneas dadas por el actual campeón mundial, ilustre hijo de Cuba, señor José Raúl Capablanca. El señor López Cepero ha obtenido además un sinnúmero de premios por la confección de problemas…"”
“…No obstante, Carlos López Cepero no fue totalmente olvidado por sus compatriotas porque todavía años después era admirado y venerado por su ingenio y como uno de los más brillantes ajedrecistas puertorriqueños de su época. En el Puerto Rico Ilustrado, de 1933, página 77, le publicaron uno de sus problemas, inédito, previamente dedicado, antes de fallecer, a don José Ramírez, presidente del Club de Ajedrez de Puerto Rico.”
Carlos López Cepero
(Mate en 3 jugadas)
El Puerto Rico Ilustrado, 28/02/1930
Dedicado a D. José Ramírez,
Presidente del Club Ajedrez Puerto Rico

1.Dh1 Ae2
[1...c4 2.Dxf3 Ab7 3.Df4#;
1...Cxg5 2.Dd5+ Rf6 (2...Rf4 3.Cg2#) 3.Cg4#;
1...Rd4 2.Af6+ (2.Dxf3 Cxb2 3.Af6#;
2.Dh4+ Cxh4 3.Af6#) 2...Ce5 3.Dd5#;
1...Ac4 2.Dxf3 c6 3.Df4#;
1...Cc3 2.Dh8+ Rd6 3.Df6#]
2.Dh8+ Rd6 3.Df6#
1-0
“… No solamente compartía y jugaba en el Casino Español, sino que a veces se aventuraba a jugar con otros jugadores fuera de San Juan. Califica a Carlos Cepero como "decano de los ajedrecistas de esta capital".”
(1) Aquí Bernard cita el libro de Benito López Esnaola, página 270, donde figuran dos partidas jugadas a la ciega por Félix Escuté, que figuran en el pgn, bien anotadas, pero también a falta del nombre de su oponente. Pero Escuté jugó otras partidas en dicha Cervecería, que también figuran en el pgn.

Benito López Esnaola
y su libro Ajedrez a la ciega
(Haro, 6/8/1918 – Vitoria, 10/1/1997)
(Fotos: Archivo)
Estas son algunas fotografías de la Sala Imperio, uno de los lugares emblemáticos que serviría para que el Ajedrez levantara la cabeza…
En este artículo ya comentaba en uno de los pasajes quién fue la persona a quién debemos el mérito de que en dicha Sala Imperio, además de todo tipo de actividades, tanto deportivas como políticas, se jugara al ajedrez, tanto de café como de competición y que se convirtiera en uno de los puntos donde se concentrarían casi todas las actividades de importancia. Este era uno de los comentarios…
“Antes de continuar me gustaría contar una curiosidad sobre la Sala Imperio. El propietario del desaparecido Café de la Sala Imperio, en cuyo local se había jugado el primer Campeonato de Catalunya, obtenido por el Dr. Esteve Puig i Puig, era Baldomero Vilallonga, uno de los más fervientes mantenedores del noble juego, que también regentaba los baños de San Sebastián, en cuyo restaurante se celebraron algunos banquetes para conmemorar algunas victorias ajedrecísticas.”
Campeonato de Barcelona 1909/1910
En este enlace podéis ver toda la información sobre este torneo. Únicamente vale la pena recordar alguno de los párrafos, donde podemos ver que Carlos López Cepero formaba parte de la comisión organizadora.
Los premios consistieron en cantidades en metálico, en objetos de arte y en obras de ajedrez. Estaba estipulado que el vencedor del torneo obtendría el título de «Campeón de Barcelona». La comisión organizadora estuvo compuesta por los señores Augusto del Valle Figueras, Esteve Puig i Puig, Carlos López Cepero, Francisco Martino López y Leopoldo de la Fuente. También tuvo mucho que ver la colaboración del periódico Las Noticias. En un principio se apuntaron veintitrés jugadores. La dirección del torneo estuvo a cargo de Josep Paluzíe Lucena y Henri Rinck.
Algunos de la Comisión deben ser los que figuran sentados al lado de Josep Paluzíe. Me atreveré a poner nombres en el pie de la foto.

Sentados, de izquierda a derecha:
Leopoldo de Lafuente, Francisco Martino,
Josep Paluzíe, Carlos López Cepero,
Augusto del Valle y Dr. Emili Ardèvol
De pie, entre Paluzíe y López Cepero,
el Dr. Esteve Puig i Puig
(Foto: Archivo)

Partidas en el Café de La Sala Imperio
Jugándose el Campeonato de Barcelona 1909/1910
-En el lado izquierdo de la segunda mesa
de la derecha, podemos ver a Leopoldo de Lafuente-
-Obsérvese que en cada mesa hay un anotador-
(Foto: Archivo)

Campeonato de Barcelona 1909/1910
Jugadores en plena lucha en
el Café de la Sala Imperio
De izquierda a derecha, sentados:
Dr. Puig i Puig, NN, Paluzíe y Reverter
(Detrás de Paluzíe, se ve a López
Cepero jugando contra el Dr. Ardèvol)
(Foto: Archivo)

Campeonato de Barcelona 1909/1910
Jugadores en pleno análisis
en el Café de la Sala Imperio
De izquierda a derecha, sentados:
Dr. Ardèvol, Lafuente, Dr. Puig, Paluzíe,
Metzger y López Cepero
(Foto: Archivo)
Campeonato de Barcelona 1913
En este enlace encontraréis información sobre dicho torneo.
Este torneo comenzó el 28 de octubre para finalizar el 31 de diciembre de 1913.
Hubo una anécdota que el comité organizador solventó de forma salomónica. Hubo un error al jugarse la partida López Cepero-Sivilla. Los jugadores alteraron los colores sin darse cuenta y se jugó Sivilla-López. El Comité dio por bueno el resultado, a pesar del error, y de esta forma Sivilla jugó una partida más con blancas y su adversario, Carlos López Cepero, una más con negras.
El tarraconense Joan Miró, que entonces contaba 74 años, participó en el torneo por compañerismo, por afición y para colaborar en el fomento del ajedrez en Barcelona… y no quedó el último, como veremos…
Hubo un premio especial, cedido por Henri Delaire, tal como indicaba en los artículos anteriores, que Henri Rinck entregó, previo acuerdo con el Director del Torneo Josep Paluzíe Lucena y del Juez-Árbitro Vicente Martínez de Carvajal, al Dr. Emilio Ardèvol Miralles, por su segunda partida contra Sivilla y su primera contra el profesor Max Adolf Albin, que podemos encontrar en el pgn adjunto. Con la inclusión en el pgn de 73 partidas del torneo, algunas más de las del artículo anterior, espero haber complacido a todos aquellos lectores que siempre las ven bien recibidas…
… además, existen dos finales de Henri Rinck. Uno dedicado al campeonato de Barcelona y otro al vencedor, su amigo el Dr. Puig. También cuatro problemas, compuestos por los grandes Josep Paluzíe Lucena, Agustín Gómez Torresano, Valentín Marín Llovet y Josep Tolosa Carreras, todos ellos dedicados al Dr. Esteve Puig i Puig.
Veamos el cuadro final de clasificación, establecido por orden de puntuación. En el Diario de Barcelona del 5 de enero de 1913 aparecía la clasificación final, que concuerda con el cuadro que sigue y que es exactamente igual a la que figura en el libro editado el 16 de abril de 1913 por el Dr. Esteve Puig i Puig. Un excelente libro cuyo precio era de 5 pesetas el ejemplar. Podemos ver en él que López Cepero quedó en tercer lugar, pero con mejor Sonen que su antecesor, Manuel González. Debo recordar que la clasificación de Max Adolf Albin -que jugó toda la segunda vuelta resintiéndose de su estado de salud- era totalmente fuera de concurso para el Campeonato de Barcelona, por ser profesional.
Y aquí, gracias al libro del Dr. Puig, los tenemos a todos en una fotografía de conjunto. Tal como decía al principio, le vemos al lado del Dr. Augusto del Valle.

Jardines de la Sala Imperio
-Grupo de participantes y directores del torneo-
Campeonato de Ajedrez de Barcelona-1913
De izquierda a derecha: Sivilla, Dr. Puig,
Metzger, Lafuente, Dr. Ardévol, Reverter,
González, Puntas, Permanyer, Batlle,
López-Cepero y Dr. Augusto del Valle
Sentados: Joan Miró, Josep Paluzíe Lucena
Vicente Martínez de Carvajal y Max Adolf Albin
… y esta es la nota que sobre López Cepero figura en el libro del Dr. Puig…
Campeonato de Catalunya 1914
Tal vez la mejor información sobre el torneo vino publicándose en la revista Stadium, que incluso diseñó un cartel especial para su sección de ajedrez…
A las 3 de la tarde del 25 de enero de 1914, en la Sala Imperio, comenzaría el Campeonato de Cataluña, prácticamente con los mismos jugadores que intervinieron en el de Barcelona-1913. Finalizaría el 12 de abril. La fotografía que poseía no me gustaba y en su día, el amigo Dominique Thimognier tuvo la gentileza de enviarme esta, mucho más nítida, con todos los que intervinieron…

Campeonato de Cataluña 1914
Participantes y organizadores
De izquierda a derecha, sentados:
1-Heribert Domènech, 2-Martino, 3-Paluzíe,
4-Manuel Golmayo, 5-Puig i Puig,
6-Polanco y 7-Reverter
De pie: 8-Estades, 9-Lafuente, 10-Puntas,
11-Blasco, 12-González, 13-Parellada,
14-Godoy, 15-Ferrer, 16-Mayer, 17-Gómez,
18-López-Cepero, 19-Ardèvol, 20-Fábrega,
21-Avilés, 22-Villegas,
23-Cucurella y 24-Bertrán
(Foto: La Stratégie-Abril 1914,
gentileza de Dominique Thimognier)
Esta es la nota más completa de toda la prensa catalana donde se halla la clasificación final de este Catalunya-1914.
Ahora veremos dos exhibiciones de partidas simultáneas protagonizadas por José Raúl Capablanca. Una en el Círculo Artístico y la otra en el Círculo Ecuestre.
De las 32 simultáneas en el Círculo Artístico obtuvo este resultado: +24 =6 -2. Joan Ferrés, Dr. Esteve Puig i Puig, Dr. Arruga, Josep Puntas Jensen, Josep Durán y Carlos López Cepero consiguieron empatarle, mientras que Schroeder y el Dr. Emili Ardèvol Miralles le vencieron. A continuación una imagen parecida a la que sigue fue publicada en la revista D’ací d’allà, nº 3, pág. 270, de marzo de 1920.
Además, el 19 de febrero, en el Círculo Ecuestre, había dado una conferencia sobre principios generales del ajedrez, manifestando que los jugadores modernos ya no hacen el juego abierto, favorito de los antiguos y que en aquel momento resultaba sencilla para los jugadores una combinación de veinticinco jugadas. Habló sobre las aperturas, del medio juego y de los finales, explicando los puntos básicos para tener en cuenta en cada una de estas fases del juego. Podemos ver en ambas imágenes la gran expectación que provocó el gran Raúl Capablanca y Graupera.
Y esta es otra imagen de las 32 simultáneas en el Círculo Ecuestre, también fue publicada en la revista D’ací d’allà, nº 3, pág. 268, de marzo de 1920, Capablanca se encuentra de pie, en el vértice central, entre las dos mesas de participantes.
Estos fueron los resultados: +27 =2 -3. Amador Ferrer y Silvestre Torres consiguieron entablar, mientras que vencían el Dr. Valentín Marín, Augusto del Valle y Planas. En esta ocasión López Cepero, que fue uno de los simultaneados, no logró puntuar.
Un simpático final para el artículo
El 5 de enero de 1927 aparecía en La Publicidad un artículo que hablaba de Sesenta años de ajedrez en Barcelona (Seixanta anys d’escacs a Barcelona), como preludio de la inauguración en dicho periódico de un espacio dedicado al Ajedrez, “el juego más inteligente y noble”. Es como una entrevista entre el reportero, el Dr. Miquel Font Boter y Leonci Trullà Cabané, expertos ambos en la propagación del ajedrez.
Y es precisamente en este cambio de impresiones, entre dos personajes apasionados por nuestro juego, que los años no lo han disminuido, que veo por primera vez el nombre del puertorriqueño Félix Escuté (1852?/1902) formando parte de la historia del ajedrez en Barcelona, cuando allá por los años 1864 se producía el que podía ser el primer torneo de importancia, celebrado en la ciudad Condal. Como sea que resulta interesante y simpático ver el contenido de las opiniones de ambos ancestros ajedrecistas, voy a intentar traducir del catalán todos sus párrafos que me parecen muy sugerentes. No olvidéis que ellos dos, además de conversar sobre destacados ajedrecistas, también lo hacen sobre los aficionados que practicaban el juego y que conocían de sus encuentros en distintas entidades como podían ser, por ejemplo, el Ateneu Barcelonès o el Círculo Artístico.
“Hoy inaugura nuestro diario una nueva sección de ajedrez. Toda la prensa acoge con respeto este juego. ¿No es bueno conocer si tiene alguna tradición entre nosotros estos ejercicios meditativos y de estrategia?”
“Leonci Trullà Cabané, en un confortable rincón del Club Barcelona, nos lo dice. Retrocede al año 1862, con innegable habilidad evocativa. Es curioso, sin embargo. El juego del ajedrez, hecho a sabias y pulcras manos, acostumbrado a la intimidad más dulce, llega a nuestra casa en el tiempo de los tumultos.”
“En un entresuelo de la Plaza Real -porqué eran raros los cafés, según F. Anglada, y no se podía fumar, si no era a escondidas-, fue rendido el primer culto. Hilarió Soler i Alomà y Eusebi Riu i Canal, le consagran de inmediato una hoja impresa: El Ajedrez (fundaron la revista mensual El Ajedrez que, según dicen los historiadores, fue la primera revista de ajedrez en la España peninsular, y así se hacía eco el Diario de Barcelona con fecha 27 de agosto de 1860). Lentamente, el entusiasmo de los primeros devotos hizo adeptos. Más tarde se jugó en el Café París, en el de las Delicias, en el Café Inglés y en el Suizo. Este último café era el de los alborotadores, pero al pacífico juego no le fue vedada su entrada. El sentido bélico de las piezas les cautivó de seguida.”
“la Biblia de este apostolado fue una versión española del tratado de Philidor. Nadie escondió en la divulgación que hacía falta estudiar al propio tiempo que manejar las figuras. Este prestigio intelectual del juego secundó, está claro, las admiración de los frívolos.”
(*) En la revista Ruy López, nº 1, Tomo II, de enero de 1897, existe una crónica de tres páginas, de Josep Tolosa Carreras, hablando sobre Joan Carbó i Batlle.
“En el año 1864 se jugó el primer campeonato local. Joan Carbó i Batlle, hábil jugador y sutil problemista, lo ganó.”
Antes de continuar merece la pena que leáis todo este artículo donde encontraréis importante información sobre aquellos años y de este decano de los ajedrecistas catalanas, maestro de maestros.
Y, para no dejar un cabo suelto, entrad en estos dos artículos: Joan Capó González (1) y Joan Capó González (2).
y podréis ver la obra de Joan Capó, a través de su revista Ruy López y regresar a todos aquellos años. Precisamente fue Joan Capó quién publicó en su revista Ruy López, nº 1, de enero de 1897, un excelente artículo de casi cinco páginas sobre Joan Carbó, incluyendo una partida que había ganado a Valentín Marín, con notas de Josep Tolosa i Carreras, así como un problema de mate en tres jugadas, que podéis ver a continuación).
“Este concurso empujó de lo lindo a la afición al nuevo juego. El núcleo de aficionados empezó a espesarse. Todos recuerdan los nombres de Esteve Estorch, Fèlix Escuté, Enric Dodero, Josep Tolosa Carreras y Josep Paluzíe Lucena consagrados al problema ajedrecisto.”
“Pero, vete aquí que en el año 1890 mengua la afición. Hasta el año 1905 no termina de revivificarse. En esta resurrección el juego gana un refugio más noble: la Sala Imperio. El doctor Esteve Puig i Puig y Leonci Trullà Cabané crean, en esta sede el Primer Club d’Escacs de Catalunya. Pero por mor de las reformas de dicha Sala Imperio, el club fue disuelto y una formidable peña ajedrecista -más de sesenta y cuatro jugadores- acabaron por reunirse en el Círculo Artístico. Desde entonces, hasta la creación del Club Barcelona -ahora hace cinco años-, no hubo ningún club de ajedrez en nuestra ciudad.”
“Este es el rapidísimo historial que nos hace Leonci Trullà, entre respuesta y respuesta, a soluciones de problemas que vienen a consultarle jugadores intrigados.”
“En nuestra casa -nos dice-, el juego del ajedrez desde sus inicios sufrió la ira de los profanos y de las damas. Aquella concentración que exige el juego era tildada de manía por unos y de dejadez por otros. También los mozos del café fueron hostiles. El jugador que tomaba una mesa pasaba la tarde o la noche encima de los cuadros blancos y negros. Ahora, ya lo veis, la gente sabe mirar con respeto nuestro juego e incluso embelesarse, aunque sin conocerlo del todo.”
“En este momento hay alrededor de nuestra mesa unos jugadores que han dejado las figuras para escuchar a Leonci Trullà. Recuerdos y frases vienen y van. Alguien explica una anécdota. Las anécdotas en ajedrez tienen siempre un mismo protagonista: el jugador vencido que desespera dice la frase memorable, tira tablero y piezas y marcha. Dicen que Balmes -a despecho de su criterio- tiró el tablero por el balcón después de una mala jugada. La anécdota es conocida de los que nos rodean. No sorprende a nadie, excepto a mí.”
“Entre todos comenzamos una enumeración de ilustres ajedrecistas. Aparece el nombre de Esteve Puig i Puig, el inventor de la teoría científica del final artístico. El de José María Baquero, invencible para nuestros jugadores y para muchos extranjeros. Valentín Marín Llovet -nos dicen- es indudablemente, nuestro más profundo e ingenioso problemista.”
“¿Y el estado actual del ajedrez? -pedimos. Es halagador, muy halagador-, nos dicen. Existen una serie de magníficos e infatigables clubs: El Barcelona, el Comtal, Ruy López, Niu Guerrer, Flor de Maig, Penya Morphy, entre otros…”
“Disponemos de una Federació Catalana d’Escacs con un vivísimo prestigio. Su admisión a la Federación Internacional fue acordada por unanimidad. La Federación inglesa acaba de solicitarle un equipo catalán para el concurso de julio. La Internacional solicita asimismo una selección catalana para la próxima Olimpíada.”
“Escasas veces -confesémoslo- hemos visto en una biblioteca tanta concentración en los ojos y en el gesto, como vemos en todos estos jugadores que, en medio de la niebla del humo, van moviendo las figuras. Ciertamente, las mesas del ajedrez del Ateneu no nos ofrecen bien del todo este espectáculo. Tal vez es un jugar más cordial. Los dos jugadores están rodeados en todo momento de amigos. Cada uno comenta, opina y propone jugadas. Y los jugadores, dóciles, a veces se las creen. ¿Hemos de atribuir esta camaradería a falta de tradición? Evidentemente, no. Pin i Soler, el gran ajedrecista, juega ahora muy raramente, pero se mantiene aún lleno de deseo y destreza. También el señor Joaquim Montaner. Además, están el doctor Emili Ardèvol, Eduard Boixaderes, el doctor Josep Maria Bofill, el inglés Eugene de Vaudrey y el señor Busquets. Y acercándose a la maestría, el maestro Jaume Pahissa, Josep Llimona, Carles Capdevila, los escultores Enric Casanoves y Josep Dunyac. El doctor Jaume Peyri, y los poetes, Josep Maria de Sagarra, Rossend Llates Serrat y…”
Félix Escuté
Básicamente, lo que he encontrado de Fèlix Escuté, al margen de algunas partidas, incluso a la ciega, es algún problema de mate directo y los demás son de mates de ayuda y mates inversos, como el que podemos ver a continuación, que apareció en La Ilustración Artística, y no creo que fuera el único. Aquí lo tenemos.
Por otro lado, en la excelente web del amigo Javier Cordero, recientemente fallecido (dep), existe una alusión a Félix Escuté (ver este enlace). Es poca cosa, pero cita que estaba previsto que jugara un primer campeonato de España por correspondencia 1880/1890, supliendo a otro jugador que no podía participar, pero al final tampoco lo haría él, debido a “un largo viaje que le llevó por Sudamérica”.
Algunas cosas sobre ajedrecistas puertorriqueños
Esto que sigue es un recorte de un artículo de Manuel Márquez Sterling en el nº 5, tomo II, mayo de 1897, página 77, de la revista Ruy López. Habla del I Torneo Mexicano de Ajedrez, que se jugó a partir de abril de 1897, en el que participaba el puertorriqueño Mauro P. Marceau. Le acompañaban, Antonio Caloca, James Hanham, Nicola Jasnogrodsky, Justino Rubio y Alberto Quijano. He encontrado cinco partidas de este torneo que figuran en el pgn, así como otras de Marceau; una de ellas contra Capablanca. Como sea que en las cinco partidas del torneo existen dos de Marceau contra el mismo jugador, una con blancas y otra con negras, presupongo que era a doble vuelta. La única nota que he localizado en la revista Ruy López con algunos resultados es la que figura a continuación.
De todas formas no creo que llegase a buen fin este evento, toda vez que los comentarios que aparecían en la revista Ruy López, nº 6 de 1897, hablaban de “fracaso del Torneo Mexicano” y Manuel Márquez Sterling decía que, para compensar este mal sabor de boca, se celebraría un match entre él y el fuerte ajedrecista mexicano Antonio Escontria, declarando vencedor al primero que consiguiera cinco victorias. No sé si al final llegaron a esta decisión. En este enlace veo que jugaron 12 partidas y si hacemos caso a ello, el resultado fue de +4 -4 =4. O sea, empate en todo.
El cubano Manuel Márquez Sterling tuvo una notable actividad en la Barcelona de aquellos años y los ajedrecistas, agradecidos, quisieron hacerle una distinción con la comida en su honor celebrada en el célebre Café-Cervecería Munich, de la Plaza de Catalunya nº 6, un espacio donde se habían disputado magníficas partidas los grandes de aquella época, entre los que destaco a Félix Escuté, Carlos López Cepero, José María Baquero, Valentín Marín…
El diseño del cartel anunciante estuvo a cargo del notable literato catalán Josep Pin i Soler quién, más adelante, en 1899, publicaría su excelente libro de problemas de ajedrez de autores catalanes.
Aquí lo podemos ver, al lado de su creador.
Dice Bernard: “Esta que sigue es una fotografía recordando a todos los ajedrecistas de Puerto Rico. Fue tomada durante la visita a nuestra isla , en agosto de 1921, del maestro Dawid Markelowics Janowski, quien en aquellos días acababa de obtener un triunfo sensacional en el torneo de Atlantic City. El señor Janowski, ruso de nacimiento, se nacionalizó ciudadano francés, llegando a ser campeón de Francia (?). En la foto aparecen, sentados, Ramón S. Torres, Dario Rovira, Eliseo Font Jiménez, Francisco O’Neil y Rafael Cintrón. De pie, Frank Martínez, Miguel García González, Celestino Benítez, Abigail Pagán, Rafael Roques, Miguel A. Muñoz, Federico Vall Spinosa, Pedro G. del Valle, Ramón Plard, Dr. Venegas y J. Bothwell. El señor Janowski aparece con una cruz blanca, el tercero por la derecha.”
(?) En la web de Dominique Thimognier no he sabido localizar si Janowski fue en algún momento campeón de Francia. Lo único que he podido encontrar es un match que empató a siete, contra Mieses; una victoria en el Toneo Internacional de Montecarlo de 1901 y que jugó diferentes matchs contra, Taubenhaus (1903), Marshall (1905, 1908 y 1912), y Emmanuel Lasker (1909)./p>
¿Quién fue Rafael Cintrón Ramos?
La siguiente fotografía fue tomada antes de efectuarse, en la Asociación Cristiana, las que parecen 11 simultáneas, en las que resultó vencedor Rafael Cintrón, que siempre fue considerado como el campeón de Puerto Rico, hasta que se celebró el primer campeonato oficial en 1936, contra Pedro A. Gotay. En este campeonato oficial, jugado a 12 rondas, Cintrón vino a demostrar que seguía siendo el mejor, venciendo por 8 a 4 (+5 =6 -1). Comenzó el 11 de julio de 1936 para terminar el 17 de agosto, bajo la presidencia de Antonio Coll-Vidal. El campeonato era oficial ya que la Federación de Ajedrez de Puerto Rico había sido constituida un año antes.

Rafael Cintrón Ramos
(Campeón de Puerto Rico)
(Fuente: American Chess Bulletin v24, 1927,
p125, gentileza del Dr. Berbard Christenson)
Las visitas de Alekhine en 1933 y de Capablanca en 1934, por su gran resonancia, fueron definitivas para su creación.

Rafael Cintrón Ramos,
Antonio Coll-Vidal
y Pedro A. Gotay
(Fuente: Federación de Ajedrez de
Puerto Rico, fundada en 1935)
En 1927, como campeón de Puerto Rico, fue invitado a hacer su incursión en el ajedrez americano, a pesar de tener escasos recursos económicos para asistir al mismo. En agosto de 1927, según cuenta Bernard, gana el torneo del Estado de Nueva York, celebrado en Rome (ciudad estadounidense de Georgia), sin perder ningún juego, obteniendo el premio a la mejor partida, que figura en el pgn, por su triunfo ante el profesor W.A. Lyon, de la Universidad de Syracuse. No he localizado información sobre este torneo.
La siguiente imagen corresponde al Torneo Internacional de Bradley Beach 1929, en el que participó Rafael Cintrón. Un torneo a nueve rondas, en las cuales Cintrón sumó dos puntos, quedando penúltimo (las nueve partidas jugadas por Cintrón figuran en el pgn). El torneo comenzó a las 2 de la tarde del 3 de junio y finalizó el 11 del mismo mes. Era la primera vez en la historia del ajedrez que Puerto Rico estuvo representado en un torneo internacional. Para el país era un honor y más teniendo en cuenta la talla de sus adversarios.
Unas notas en este artículo sobre dicho torneo decían esto de Cintrón: “Rafael Cintrón fue un maestro puertorriqueño y campeón del país durante décadas. Años después, en 1933, jugó contra Alekhine un match en San Juan, perdiendo los cuatro juegos.”
En este enlace existen comentarios sobre todas las partidas del torneo.
En esta fotografía de 1929 los vemos a todos, en la azotea del Hotel La Reine, de Bradley Beach, New Jersey.

De izquierda a derecha, sentados:
Alexander Kewitz, campeón del Manhattan Chess Club;
Hartwig Cassel, director de la sección de ajedrez
del New York Sun; el propietario del Hotel La Reine,
Víctor Spark; Dr. Alexander Alekhine, campeón mundial;
Dr. Norbert L. Lederer, promotor de torneos;
Frank James Marshall, campeón USA y Abraham Kupchik,
campeón del Manhattan Chess Club y
campeón de la National Chess Federation
De pie: George P. Northrop, director sección ajedrez
del Neward Evening News; Isador Samuel Turover, campeón
de Washington DC; Rafael Cintrón, campeón Puerto Rico;
Hermann Steiner, campeón Hungarian Chess Club;
Mr. Kass, entusiasta deportivo; Lajos Steiner,
campeón Hungría; Horace Ransom Bigelow, campeón
del Marshall Chess Club; Maurice Fox, campeón del
Canadá; Hermann Helms, famoso crítico y
J. Edmund Lister, director sección
ajedrez del Amworth News
(Fuente: Puerto Rico Ilustrado, 29/6/1929, p42
– colección de B. Christenson)
Y aquí tenemos la clasificación final.
Después del torneo, según indica Bernard en su libro, el periodista Benjamín Arnaldo Meyners publicó una entrevista a Cintrón que le expone las dificultades psicológicas que tuvo:
“Al principio me sentía cohibido… la idea de medir mis facultades mentales con estos ases del ajedrez gravitaba como pesada losa sobre mi cerebro… y me aturdía en aquel ambiente desconocido. He podido convencerme de que la práctica de profesionales es completamente distinta de la de los aficionados que cultivamos en Puerto Rico. Los grandes profesionales del deporte siempre están cubiertos, no se arriesgan nunca y prefieren hacer tablas a lanzarse a un ataque dudoso. Los aficionados no siguen otro fin que el triunfo y se dejan obcecar por las partidas brillantes. Tuve también grandes dificultades con el reloj ya que en Puerto Rico no contamos el tiempo.”
Según tengo entendido se jugó a razón de dos horas para las primeras 30 jugadas. Después de esto, el tiempo fue de 15 jugadas por hora.
En algún momento de su libro, el Dr. Bernard se lamenta de que apenas existen partidas jugadas por ajedrecistas puertorriqueños de aquella época. En nuestro caso, en España, este detalle no fue tan conflictivo, puesto que se conservan muchas de los primeros tiempos. Esto siempre ha dependido de si el interés de las personas-ajedrecistas pensaran o no que su esfuerzo de conservación valía la pena. En este caso, gracias a James R. Schroeder, que copió las planillas que existían en la Biblioteca Pública de Cleveland -y a otros historiadores del ajedrez anónimos-, el recuerdo de antiguos torneos perdura para el disfrute de las generaciones futuras.

Simultáneas de Rafael Cintrón,
en el centro de la fotografía,
con traje negro y corbatín
(Fuente: Puerto Rico Ilustrado: 17/4/1920, p.30,
gentileza del Dr. Bernard Christenson)
Esta imagen que sigue fue captada en el mismo lugar que la anterior, en la Asociación Cristiana de Ajedrez, en fecha parecida.

Francisco Soler, en unas
simultáneas a 18 tableros
(Foto: del Dr. Eddie Ramírez,
gentileza del Dr. Bernard Christenson)

8/10/1934 – Casino Español de San Juan
Partida Capablanca-Rafael Cintrón Ramos
(Foto: Gentileza del Dr. Bernard Christenson)

8/10/1934 – A bordo del vapor Borinquen
Rafael Cintrón Ramos, junto a Capablanca
(Foto: Gentileza del Dr. Bernard Christenson)

8/10/1934 – A bordo del vapor Borinquen
Capablanca y Antonio Coll-Vidal,
presidente del Club
(Foto: Gentileza del Dr. Bernard Christenson)

8/10/1934 – A bordo del vapor Borinquen
Jesús Benítez Castaño, Administrador de
la Capital, saluda a Capablanca
(Foto: Gentileza del Dr. Bernard Christenson)

8/10/1934 – A bordo del vapor Borinquen
De izquierda a derecha: Los excampeones
de San Juan, Rafael Roques y Francisco
Soler Lacroix, Capablanca, Antonio
Coll-Vidal y Francisco Prieto Aznar,
promotor ajedrecista
(Foto: Gentileza del Dr. Bernard Christenson)

Octubre 1934
Simultáneas de José Raúl Capablanca
en el Ateneo Puertorriqueño y la
Universidad de Puerto Rico
(Foto: Gentileza del Dr. Bernard Christenson)
En 1935 fue la creación de la Federación de Ajedrez de Puerto Rico.
Y durante los días 12 al 21 de noviembre de 1936, se disputó el Torneo de Maestros de San Juan, en el que Rafael Cintrón fue el mejor de los puertorriqueños. En total he localizado 16 partidas de este torneo que figuran en el pgn. Este es el podio con los tres foráneos.
Durante los días 25 de marzo al 5 de abril de 1946, a doble vuelta, se celebró en La Habana un torneo internacional, con cuatro ajedrecistas cubanos y dos extranjeros, el belga Koltanowski, que debía estar a punto de adquirir la ciudadanía estadounidense y el puertorriqueño Miguel Colón, que figuran en la siguiente imagen. Solamente he podido localizar cuatro partidas del torneo, que figuran en el pgn. El puertorriqueño Miguel Colón tuvo una muy buena actuación, venciendo en una de las dos partidas al campeón de Cuba, privándole de la victoria, y entablando las dos contra Koltanowski.

Torneo Internacional de La Habana 1946
De izquierda a derecha, de pie:
Dr. Ángel Alvear, presidente de la
Federación Cubana de Ajedrez; José Alonso,
campeón de la provincia Artemisa;
Dr. Francisco Planas García, campeón
de Centroamérica y del Caribe; José Víctor
Regueiro, secretario de la Federación
Cubana; Miguel Alemán Dovo, Campeón de Cuba;
Sarah F. Castellón, campeona de Cuba;
Georges Koltanowski, de Bélgica y Miguel
Colón Romero, campeón de Puerto Rico
(Foto: Gentileza del Dr. Bernard Christenson)
Sarah F. Castellón fue la única señorita que participó en el torneo. En 1960 su familia emigró a Puerto Rico, se nacionalizó en 1973. Actuó con el equipo de Puerto Rico en 1974 en Medellín y en 1978 en Buenos Aires. Fue campeona femenina de Puerto rico en 1978. En el pgn está la partida que jugó contra Koltanowski.

La señorita Sarah F. Castellón
-Campeona femenina de Cuba 1946-
(Placetas (Cuba), 22/11/1914 –
Puerto Rico: 29/7/2010)
(Foto: Gentileza de Bernard Christenson)
Unos meses más tarde, del 15 a 22 de septiembre de 1946, se disputaría el que sería el Primer Torneo Yankton Internacional, en el Hotel Charles Gurney, en Dakota del Sur…

Emblema del torneo,
Hotel Charles Gurney y
Las Colinas Negras (Black Hills)
(Fuentes: www.getyourguide.es y otras)
… tuvo a dos puertorriqueños en acción: Rafael Cintrón y Miguel Colón. El primero con un resultado pobre, mientras que el segundo consiguió un notable éxito al finalizar en segunda posición, por mejor desempate, en un lugar que merecía visitar sus magníficos alrededores, con visita casi obligada a Black Hills.
Gracias a esta página web, he podido conocer algunos aspectos de este torneo. Espero no causar ningún contratiempo al incorporarlos aquí.

Yankton International Tournament 1946
Clasificación final por orden de puntuación
(Fuente: tartajubow.blogspot.com)
En el pgn figuran 27 de las 28 partidas del torneo. Aquí tenemos a todos los que lo propiciaron…

1946 – Yankton – Dakota del Sur
Organizadores y participantes
De izquierda a derecha, sentados: Márquez,
Averill Powers, Koltanowski, Colón,
Planas y Margolis
De pie: Charles Gurney -patrocinador-,
Berliner, Savage, Byland, Cintrón y Anderson
(Fuente: tartajubow.blogspot.com)
Más fotografías del libro de Bernard Christenson
Durante el Torneo Nacional Tampa 1952, Arturo Pomar le indicó a su amigo Miguel Colón que tenía gran interés en visitar Puerto Rico. En el enlace anterior podéis ver todas las puntuaciones de Pomar y Colón.
Pomar estuvo allí desde el 19 de septiembre y permaneció en la isla unos dos meses. Pero por falta de apoyo económico y por tener que realizar el servicio militar obligatorio tuvo que regresar a España.
Jugó en el Club de Ajedrez de San Juan, en la Universidad de Puerto Rico, el Club de Ajedrez de Guayama y Arecibo, Club The Plac, en la playa de Ponce, el Unión Club de Miramar y la Casa de España. Durante su estancia estos fueron sus resultados: +129 =10 -3, contra el Lcdo. Padró Díaz y los doctores Fossas y Rodríguez Benítez. El juego que perdió frente al Dr. Manuel Fossas -sobrino político de Carlos López Cepero- incidentalmente resultó ser una de las partidas más largas de las simultáneas. Realizó charlas con los ajedrecistas del Club Puerta de Tierra y analizó el famoso juego que Miguel Colón Román le ganó al cubano Miguel Alemán, seis años antes en Cuba. En la Universidad jugó una partida contra ajedrecistas en consulta. Agradeció la hospitalidad puertorriqueña.

Arturo Pomar en Puerto Rico
A su derecha, el juez Pablo J. Santiago
Lavandero, presidente de la FAPR
A su izquierda, Jorge Luis Colombani,
secretario de la FAPR
(Fuente: Archivo de la FAPR,
gentileza de Bernard Christenson)
Y estas dos de última hora:

Francisco Benítez-Fábregas,
campeón de Puerto Rico, en unas
simultáneas, alrededor de los años ‘30
(Foto: Del Dr. Eddie Ramírez,
gentileza del Dr. Bernard Christenson)

Francisco Benítez-Fábregas (1907/1986)
-Campeón de Puerto Rico 1932-
(Con traje negro, mirando a la cámara)
(Foto de 1930: Del Dr. Eddie Ramírez,
gentileza del Dr. Bernard Christenson)
Puerto Rico en la XII Olimpiada de Ajedrez de Moscú 1956
Puerto Rico participó en la XII Olimpíada de Ajedrez de Moscú, que se celebró del 31 de agosto al 25 de septiembre. Está claro que no podían optar una plaza para la final A y tuvieron que conformarse con jugar la final C. Era la primera vez que concursaba Puerto Rico, al igual que Irán, Índia, Filipinas y Mongolia. Hubo 4 grupos previos de semifinales donde los tres primeros lugares daban opción para clasificarse para la final general, o bien jugar un torneo de consolación en los grupos B o C.
En la fase previa Puerto Rico consiguió 7 puntos y en la final del grupo C de consolación, con 18½ puntos alcanzaría el 5º lugar entre diez naciones.
Las 64 partidas disputadas por los jugadores puertorriqueños, que son todas, figuran en el pgn.

Componentes de la selección de Puerto
Rico para la Olimpíada de Moscú de 1956
De izquierda a derecha: Julio Francis-Edwards
-delegado-, Miguel Colón Romero,
Dr. Pedro J. Borrás, Paul Reissman,
Francisco Benítez, Arturo Colón Romero
-actual campeón de Puerto Rico- y Orlando Pla.
Faltaba incluir a Pablo José Santiago
Lavandero, que lo he acoplado
en el margen inferior izquierdo
(Foto Pravda, Moscú,
gentileza de Bernard Christenson)
Aquí tenemos las dos clasificaciones, fase previa y final de consolación…

XII Olimpíada de Ajedrez de Moscú 1956
Partida Arturo Colón Romero-Aage Vestol (Noruega)
4ª Ronda – Grupo A de clasificación
(Foto Chess Review, nov.1956,
gentileza de Bernard Christenson)

XII Olimpíada de Ajedrez de Moscú 1956
Ceremonia de apertura en el
Teatro Central del Ejército Soviético
(Foto Chess Review, nov.1956,
gentileza de Bernard Christenson)
Resumiendo: por ser la primera participación de Puerto Rico en una Olimpíada de Ajedrez, mi impresión es que su actuación fue mucho más que aceptable. Bernard lo resume así en su libro:
“Al finalizar las Olimpíadas de Moscú, los ajedrecistas puertorriqueños fueron obligados a regresar a través de Viena, Zúrich, París y Madrid, debido a la revuelta húngara. Tardaron unos 32 días en volver nuevamente a su terruño. Regresaron triunfantes y enérgicos después de su participación estelar en Moscú para comenzar un nuevo capítulo en la historia del ajedrez puertorriqueño…”
Una confesión
Cuando uno hace un artículo cae, sin proponérselo, en el delicado y tenue equilibrio entre la razón y el error. Alguna vez Rabí Moshé Leib dijo esto: "Nuestro camino en este mundo es como el filo de una navaja. De este lado está un mundo y de aquel está el otro mundo y el camino de la vida está entre los dos". O sea, Estar en el filo de la navaja, viene a significar enfrentarse a una alternativa complicada, donde el interés y el recelo se contraponen. Pienso que el gran William Somerset Maugham expresó magistralmente la búsqueda del sentido de la vida en la frágil condición humana, en una gran novela, que se transformaría en una inolvidable película: El filo de la Navaja (The Razor’s Edge), interpretada de forma magistral por los protagonistas.
Espero no haber caído del lado equivocado.
Y supongo que el amigo Bernard Christenson ha tenido la misma sensación mientras escribía las 242 páginas de su libro sobre La Historia del Ajedrez Puertorriqueño y que yo, de forma sencilla, modesta, he tratado de comentar algunas de las muchas cosas que en él se citan.
Sobre la dificultad que conlleva rastrear sin descanso para encontrar la historia perdida, buscando y buscando y haciendo preguntas, utilizando las mismas palabras del Dr. Bernard, recuerdo una frase del inolvidable amigo, Javier Cordero Fernández, fallecido el pasado mes de enero, donde decía:
"Investigar sobre ajedrez no es un esfuerzo, es una espiral que nunca acaba."
Mi recuerdo para Pau Pascual Durán
Pau Pascual fue una persona polifacética. Amante de la fotografía, del jazz, de la astronomía, el dibujo, la música, siempre buscando la perfección en cada una de ellas. Y el ajedrez, su última inspiración, también lo tenía muy dentro de él. Era una forma de gozar de la vida.
En uno de mis artículos, en los que aparecían problemas de ajedrez, sus compositores, concursos, finales… el malogrado Pau Pascual me envió una nota que hablaba de estos temas. La veremos más adelante. Una nota que todos deberíamos tener en cuenta ya que, a pesar de que la SEPA, Sociedad Española de Problemistas de Ajedrez, que hace muy poco ha pasado por el trance de perder a su presidente, el infatigable, José Antonio Coello Alonso -que ambos descansen en paz-,…
…lucha con denuedo persistiendo en su afán de promover cada una de sus facetas, pienso que la Prensa en primer lugar, los Clubs y, porque no, la FCdE, no deberían tenerlas sino marginadas, olvidadas. Creo, también, que publicar un problema, sin profundizar en el compositor ni comentar aspectos sobre ellos ni de sus compositores, me parece poca cosa, una falta de respeto y un descuido imperdonable.
Incluso las primeras revistas que trataron el ajedrez, nunca se olvidaron de este tema. Recuerdo que la gran revista Ruy López, comenzó allá por el año 1897 con el I Concurso Internacional de Problemas en tres jugadas, promovido por su director, Joan Capó González, cuyos resultados fueron dictaminados por los eruditos jueces, Joan Carbó i Batlle y Josep Tolosa Carreras; creo que fue el primero que se convocó en España y que tuvo muy buen resultado con 74 composiciones recibidas.
Esto me decía Pau:
“Me encantó descubrir que en aquellos tiempos hubiera "Concursos de finales artísticos" y "Concursos de estudios". Una actividad de ajedrez contemplativo que sería extraordinariamente positiva recuperar. Más allá del ajedrez competitivo, es una forma de difusión y participación del ajedrez como arte, pienso. Y en otro sentido, también me resultó interesante el torneo de problemas de ajedrez. Creo que actividades como estas deberían considerarlas los clubs o la Federación, generando experiencias que serían muy interesantes también en nuestros tiempos.”
Pues, a ver si aún estamos a tiempo de reaccionar, recuperando el tiempo perdido…
Mi agradecimiento a todos los que de algún modo han colaborado en la elaboración de esta crónica, tanto si ha sido de manera directa o bien a través de las notas enviadas con anterioridad sobre otros temas y que me ha parecido oportuno incluirlas aquí. Entre ellos figuran Josep Alió Borràs, Jordi Badia Soler, Mercè Palau i Baquero (acs), Agustín Navarro Vicente-Gella, Miquel Artigas i Isart, Dominique Thimognier, Màxim Borrell Vidal y, en especial al Dr. Bernard Christenson, artífice del libro que habla sobre la historia del Ajedrez Puertorriqueño y que tuvo la gentileza de enviarme el ejemplar y del cual he tomado una muy pequeña parte, una pincelada, como digo al inicio, con objeto de que los aficionados vean qué tipo de relación tuvieron con nuestra tierra, algunos de aquellos ajedrecistas puertorriqueños que compartieron con nosotros los momentos interesantes de los inicios del ajedrez en Catalunya…
Joaquim Travesset
20 de Febrero de 2026












































































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